


Una Máquina Virtual (o VM por sus siglas conocidas en Inglés) en este sentido es el equivalente a tener una PC dentro de otra. Es como si una ventana de un programa en tu PC fuera la pantalla o monitor de otra máquina mas pequeña dentro de tu PC.
Una máquina virtual efectivamente engaña a un sistema operativo a creer que esté ejecutándose en hardware para su uso exclusivo, cuando en realidad está compartiendo recursos con otro sistema operativo, o quizás con varios mas.
Es tanto así, que después que creas una máquina virtual, e insertar el CD de instalación de un sistema operativo, este arranca el proceso de instalación como si lo estuvieras haciendo en una PC totalmente nueva de fábrica, inclusive detectando tarjetas de redes, WiFi, Bluetooth, video, sonido, puertos USB, discos duros, memoria, CPU, como si fuera una máquina de verdad.
La gran ventaja de esto es que tienes el poder de crear la máquina virtual con los parámetros que desees, de modo que el sistema operativo invitado tenga la ilusión (por ejemplo) que tiene un solo procesador, 512MB de memoria y 10GB de disco duro, cuando tu PC en realidad tiene 2GB de memoria, un procesador de 2 núcleos, y 250GB de disco duro.
Yo personalmente he probado ya a VMWare tanto en Linux como en Windows, y a Parallels Desktop en Mac OS X, y les puedo asegurar que el poder acceder a un sistema operativo de esta manera es extremadamente útil.
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